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50 kilogramas de la carne
Los peores son los sueños que no existen, toda la magía que no podemos tocar al mirar a lo oscuro. Cuando la mente deja de funcionar como lo tiene que hacer, los demonios se despiertan y en toda sus plenitud muestran que todo que eres es algo de 50 kilogramas de la carne. Tierra prometida Nunca te he visto tan profundo sumergido en la ilusión casi ideal llamada a mi nombre. Hannah no significa nada más que compasión. Es solo palabra que atrae la vista de los peregrinos quiénes andan a la Tierra Prometida dónde no hay nada, excepto a las palabras de la pena y el lamento. No te prometí nada, ni dí una palabra que pudiera encerrarte en la jaúla. Marques esta jugando a ser cura En la sombra de las yerbas ensordecedor achanton de Dios y las monjas, apodado el Marques de las laputas evocaba mil memorias y sentimientos para siempre olvidados. Cuando fuimos ninos nos gustaba jugar a ser cura. En el dormitorio de nuestros padres hubo altar tan grande como todas promesas de dios. Mama siempre ha echado a llorar como si fuera verdadera catolica y tuviera limpio corazon, como si fuera libre del tiempo, del andrajoso varon que nos dio la vida. El collar de las aceitunas Desde que tengo memoria mis sueños son mi única historia, llena de teatro cuál el collar de las aceitunas me desnuda cuando nadie lo ve. Tres flores en mi corazón solian soñar con la libertad. Es algo más mítico que la biblioteca de los ratones. ¡Es teatro!`- gritaba muchas veces. No sé que quería confesar al mundo. Probablemente nada. Como siempre. Todavía no he visto tu pecho sumergido en mi sangre. Todavía no he muerto. Coconicatl El amor en nahuatl suena más salvaje y mítico que en nuestros cantos del pasado. Nunca te he podido enseñar a confesarme tu amor. Pero no te preocupes tanto. Yo tampoco solía hacer el papel de la más apasionada amante del mundo. Prefería hacerlo bailando bulerías en tu dormitorio con vistas al mar. A las palabras les encanta volar en el espacio entre nosotros-amantes del silencio. Carmencita Me llamo Carmen y no tengo dignidad. Nací en un basurero granadino. Mi madre, como yo, era laputa. No tenía verguenza. Bailaba completamente desnuda, en la catedral de San Rafael. Le gustaba a todos. Incluso el sacerdote de la catedral tres veces tuvo ganas de despertarse entre sus pechos. Tengo 16 años y nunca he sido virgen. Je ne regrette á rien. Me encanta facilitarte camino al infierno. |